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| Un transporte sano para la Ciudad de México |
Desde su arranque, el metrobús contribuye a disminuir riesgos de salud para los usuarios y agiliza el tránsito, afirman expertos |
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Elia Baltazar / Excélsior Hoy se cumplen diez meses del arranque de operaciones del metrobús en Insurgentes, y el beneficio ya es palpable: se redujeron en 50 por ciento los riesgos para la salud de 250 mil usuarios diarios de este transporte, que ahora están menos expuestos a contaminantes de alto impacto como el monóxido de carbono, las partículas sólidas suspendidas y el benceno, compuesto orgánico considerado tóxico y cancerígeno. Así concluye el estudio elaborado por el Instituto Nacional de Ecología (INE), en colaboración con el Centro de Transporte Sustentable (CTS), sobre los “beneficios en la exposición personal de pasajeros por la instrumentación del metrobús”, que fue realizado desde 2004 y durante un año en Insurgentes, antes y después de la puesta en marcha de este sistema de transporte. Presentado ayer por el director del INE, Adrián Fernández, la secretaria de Medio Ambiente del DF, Claudia Scheinbaum, y la directora de CTS, Adriana de Almeida Lobo, el estudio demostró que los usuarios redujeron a la mitad su tiempo de traslado —antes, de Indios Verdes a San Angel podían transcurrir dos horas, ahora se cumple en una. Dado que pasan menos tiempo en el transporte, su exposición a contaminantes se redujo entre 23 y 59 por ciento, según el viaje que deban realizar diariamente, explicaron los especialistas. La gente que se desplaza por Insurgentes, especialmente quien utiliza el metrobús, respira aire más limpio, debido a las características físicas y sustentables de este medio de traslado, dijo Fernández. De acuerdo con el muestreo recabado por el organismo de ecología antes y después del arranque de operaciones del metrobús en horas pico, éste emite 53 por ciento menos benceno que los autobuses y 59 por ciento menos que los microbuses. Respecto de la emisión de monóxido de carbono, las comparaciones son: 34 por ciento menos que los autobuses y 53 por ciento menos que los microbuses. El metrobús despide, además, 23 por ciento menos partículas suspendidas que los autobuses y 35 por ciento menos que los microbuses. Esto se debe a que el sistema está dotado de mejores tecnologías para el control de emisiones, realiza un número menor de paradas en su trayecto y reduce su impacto ambiental al realizar menos arranques, identificados como el momento en que ocurren las mayores y más altas exhalaciones contaminantes de los vehículos. En virtud de que entre 50 y 80 por ciento de los contaminantes que absorbemos diariamente, los respiramos durante el traslado en automotores, la reducción en el tiempo de exposición a contaminantes de los usuarios del metrobús se verá reflejado significativamente en su salud. Scheinbaum, por su parte, destacó que en la última encuesta de calificación del servicio, el metrobús obtuvo un promedio de 8.1, a pesar de los problemas que persisten en el prepago por tarjeta y por algunos confinamientos. Además, dijo, desde su puesta en marcha se redujeron en 30 por ciento los accidentes en avenida Insurgentes, donde hace un año circulaban 350 autobuses y microbuses cuyos concesionarios ahora participan en la operación del metrobús con mejores condiciones de trabajo.
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